Habla como si nunca empezase, como si esa sucesión atolondrada, aunque siempre prolija, ordenada y de diáfano sentido, de palabras viniese desde semanas atrás, o tal vez años. Habla como si hablase desde siempre, avanzando sin interrupciones, atravesando con ideas puestas en frases su vida completa. No es monótona, tiene una soberbia capacidad para racionalizar y significar todo lo que pasa a su alrededor, para teorizar a velocidad luz tanto si se trata de Carla, su amiga que se fue a vivir a Amsterdam pero no se adaptó, volvió y ahora está triste porque acá le parece poca cosa y allá no se lo banca, o de los scones que le traen con el café. Todo dispara una idea que ella con dedicación transforma en un par de horas de conversación unilateral. No son monólogos. No porque no cumplan la ley fundamental del monólogo, eso sí que se cumple porque sólo habla ella, sino porque no parece una imposición, ningún interlocutor suyo se siente cohibido ante la idea de interrumpirla y aportar algo. Pero jamás ocurre. Y ahí radica su magia, la forma en que arma las oraciones y reparte los silencios para no aturdir pero dejando un espacio exacto que no permita al otro participar aunque sí fomente la sensación de charla.
La cuchara ahogada en la taza humeante de café con leche giraba al límite, las olas marrones alcanzaban el borde interior de la porcelana pero no saltaban al plato, mucho menos al mantel blanco. La concentración le duraba un par de minutos, sostenía el ritmo, el líquido se debatía cercano al enchastre pero no lo perpetraba. Hasta que se agotaba dejando caer la cuchara dentro y el tintineo atraía la atención de los dos por unos segundos. Ella pronto volvía a su idea. No hacía siquiera un comentario, no parecía percatarse del esfuerzo con que él sostenía el acto extremo de revolver el café con leche sin llegar a ensuciar nada. Era su deporte preferido. Mientras escuchaba ideas que no le interesaban intentaba estirar su capacidad revolvedora mejorando a cada intento en esa disciplina que, pensaba, debería ser olímpica.






